lunes, 18 de abril de 2011

Hasta lueguito.

Sí, se ha acabado mi periodo de prácticas, pero me quedo con millones de cosas para guardar en esta trastienda dedicada a gente menuda.

Podré echar mano cuando me apetezca, aunque me entre un poco de morriña por ello.

Allí dentro guardo a:

*Nicolás A y su obsesión por los tiburones.
*Gonzalo B y sus ricitos de oro.
*Fernando y su inquietud.
*Carlos y su timidez.
*Jacobo, el ladrón de besos.
*Manuel '¡que no me llamo Manolooo!'
*Rocío y su 'GGGGaaquel'
*Nicolás de J y su "hiperactividad"
*Gabriela y su memoria de elefante.
*María y sus bocados de pajarito.
*Ignacio y su caza.
*Elena y su pelo.
*Sara y sus ataques de histeria.
*Alejandra, la habladora.
*Javier y su lengua hacia un lado.
*Victora y su miniVictoria dentro de un huevo.
*Gonzalo N y sus pestañazas.
*José y sus pocas palabras.
*Araceli y su "Raquelito"
*Gonzalo SJ el 'tedemoto'
*Gonzalo S y sus "no"
*Matilde, la sabelotodo.
*Cecilia y su inteligencia.
*Alicia y sus "¿eres mi amigo?"

Ah! y no me olvido tampoco de:

*Marta y sus "¿Y Raquel?"
*Álvaro y su mirada que te dicen 'pillame'

Echaré de menos sus contestaciones graciosas, sus abrazos porque sí, sus risas, su creatividad, sus ganas de saberlo todo y de que corras tras ellos y les digas "já, te pillé". Porque les encanta sentirse perseguidos por ti. Y lo mejor es que a ti te encanta perseguirles, montarte en el triciclo con ellos, hacerles reír y preguntarles cosas de las que todavía no tienen ni idea.

Y no sólo esos duendecillos forman parte de esta trastienda, dentro también están esas grandes profesoras que me han acompañado durante todo este tiempo. Se convirtieron en un apoyo más para que estas prácticas fueran las mejores de todas. Sobre todo por Isa y Talito que me recordaban cada día que hay que ser positivo y tener cuidado para no perder ninguna lentilla más.

Gracias por todas esas cosas que me han hecho sentir grande aunque estuviera rodeada de pequeños.

Y digo 'hasta luego' porque ni me gusta ni es verdaderamente un 'adiós'. Porque son pequeñas esponjitas que lo absorben todo, y no hablo sólo de conceptos sino también del cariño, de esos abrazos que te dan porque saben que te vas y ya no vas a estar tantas horas con ellos. Ni siquiera saben si vas a volver.
Creí que eso sólo lo sabíamos hacer nosotros, los adultos. Sí, eso de dar abrazos con un doble sentido. Eso de dar un buen achuchón para decirte que todo va a ir bien. Que te echarán de menos y que les gustaría irse a "tu cole" para estar contigo. Que se van a enfadar, que van a llorar mucho y que se pondrán muy muy tristes si ya no estás. Y por eso se te salta alguna lagrimilla que otra.

Aunque sabes perfectamente que tú les echarás más de menos que ellos a ti.

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