En este primer bloque, al igual que en los siguientes, haré una reflexión personal en la que resaltaré aspectos que he aprendido, cosas que me han llamado la atención, conceptos que han chocado con mis conocimientos previos, etc. ¿Pará qué sino sirve una reflexión personal?
Como siempre, la puesta en común tiene un papel fundamental en todos los trabajos. Me hizo darme cuenta que normalmente utilizamos ciertas palabras (en este caso, los términos recogidos en entradas anteriores), con un sentido “totalmente” diferente. Vamos, que no es lo mismo decir biblioteca de aula y rincón de lectura, por ejemplo. Estos últimos conceptos, y otros muchos más, a la hora de definirlos de forma grupal encontramos cierta dificultad. Creo que fue en ese momento cuando de verdad nos paramos a pensar que si esas palabras había que definirlas, ninguna significaría lo mismo y por lo tanto, no había sinónimos. Habría correlación entre ellas, pero con ciertas pinceladas que hacían que esa palabra fuera utilizada en un contexto y no en otro.
Cogíamos de prestado algunas ideas previas que teníamos de Lengua y Literatura y, aunque muchas definiciones no eran las correctas, en muchas otras nos acercamos bastante a la verdadera.
Me ha parecido una buena actividad introductoria, no sólo por los conceptos aprendidos. Si miro un poco más allá, me doy cuenta que las definiciones no han sido dadas, las hemos “dado” entre todos (¿o sería mejor decir entre todas?)
Esto hace que el aprendizaje, a mi parecer, resulte mucho más significativo de lo que sería si se recitara una definición tras otra sin profundizar realmente en ninguna.
Aunque haya sido un bloque breve, no por ello va a tener menos trascendencia. En el caso de que no se hubiesen tratado estos términos al principio, habría hecho que aspectos tratados posteriormente carecieran de sentido. De esta manera, estamos construyendo nuestro conocimiento sobre las ideas acertadas.
“Que no es lo mismo contar que leer…”
No hay comentarios:
Publicar un comentario