Este bloque ha girado en torno al rincón de lectura y animación.
En primer lugar, hablamos sobre los rincones de lectura y las características que tenían que poseer para ser realmente un buen rincón de lectura.
A través de un rincón moderno y activo se tendrá como único objetivo crear un hábito de lectura y lo que eso conlleva, una familiarización con los libros.
Los niños serán conscientes de que leer es un acto divertido y entretenido, y en definitiva eso es lo que les tenemos que hacer llegar. Además, ya que el objetivo de la literatura es trasmitir, de los temas secundarios también podrán llegar a un aprendizaje significativo.
Por lo tanto, para concretar un poco mejor lo que es un rincón de lectura, diré que se trata del sitio en el que el niño, ya sea individual o colectivamente, pueda acercarse a la literatura.
Pero si nos remontamos a principios de los 90, veremos que no había legislación educativa que proclamase la existencia de libros en las aulas. Ello nacerá con la LOGSE.
El tema de la lectura se consideraba prioritario puesto que en todas las investigaciones y encuestas posteriores a éstas, reflejaban que sólo un 10% de la población leía. Con estos resultados tan bajos, se llegó a la conclusión de que no se había sabido trasmitir ese interés por la lectura.
A partir de ahí, el rol de la lectura contemplará dos acercamientos básicos. Por un lado el acercamiento al niño emocional y afectivo. Algo muy importante es que debe ser gratuito (tanto el tiempo como preguntas que se realicen después de la lectura). Y por otro lado, nos encontramos con otro contenido: el acercamiento académico al hábito lector, o lo que es lo mismo, obtener aprendizajes y conocimientos diversos a través de la lectura activa.
Si atendemos ahora al diseño del rincón, el maestro del aula será el encargado de ello. Sin olvidarse de la organización y la gestión.
Además tendrá que saber favorecer el ambiente lector a través del rincón correspondiente. Para ello, como es lógico, hay que tener en cuenta la diversidad de edades que pueden coexistir dentro de la misma aula. Constar no sólo de álbumes de imágenes sino también de revistas para prelectores (como pueden ser Caracola y El osito Gusi u otras que normalmente sueles interesarle más como los Gormiti), libros-juguetes, libros de tela, de baño, manipulables, de actividades (recortables), para tocar y oler, de contenidos (de insectos, dinosaurios)…
Como futuras maestras debemos tener claros los aspectos anteriores para llevarlos a cabo de una manera satisfactoria, pero ahora una pregunta nos asalta la cabeza: ¿Cómo organizarlo?
Primeramente hay que elegir un espacio del aula donde exista una buena iluminación donde puedan leer sin necesidad de esforzar negativamente su vista; y accesibilidad, es decir, que todos los elementos del rincón de lectura estén a su alcance. Si esto no se tiene en cuenta, podremos llegar a tener una biblioteca de aula a la vista perfecta pero sin posibilidad de uso por parte de los alumnos pues no llegarán a los libros con facilidad.
Se considera bien dotada cuando tenga entre dos y tres libros por niño incluyendo también catálogos, libros realizados expresamente por la “profe” (logolibros, pictocuentos o algún libro que hayamos tenido que hacer en años anteriores en la universidad como trabajo de creación literaria...) y libros que se inventan entre todos ellos. Al final tendremos una biblioteca de aula con una gran diversidad de libros (y muchos serán únicos en su especie, lo que lo harán más especial aún para los niños de la clase).
A la hora de organizar los libros, ya vimos en clase diferentes formas de hacerlo: utilizando cuerdas donde se podrán colgar para tenerlos a la vista en todo momento, utilizando muebles, etc… pero siempre manteniendo los libros al alcance de los más pequeños y siendo la portada lo que primero vean (por ello hay que abandonar la idea de dinamizar el espacio poniéndolos de lado).
Estos muebles podrán ejercer como eje motivador si se “disfraza” de libro por ejemplo o como algo que me llamó mucho la atención: el tren de los libros, que resultó ser un recurso muy bueno para aprovechar el poco sitio del que se disponía en el aula. Ya que por mucho que nos atraiga un mueble o que nos parezca mejor para nuestro rincón, hay que tener en cuenta el espacio con el que contamos.
Querremos contar con numerosos libros pero, ¿de dónde sacarlos? Pues hay múltiples opciones y no tenemos por qué decantarnos sólo por una. Se pueden comprar con dinero del centro, del AMPA…, que cada niño traiga de casa un par de libros, o realizar convenios con las Bibliotecas Públicas cercanas al centro donde los maestros podrán llevar a los niños y se llevarán los libros escogidos a la escuela durante el periodo correspondiente.
La adquisición de costumbres tendrán un papel fundamental en el rincón de lectura, puesto que aprenderán a cuidar de lo ajeno, y a mantener un cierto orden y limpieza.
Como ya hemos dicho anteriormente, se habilitarán una serie de costumbres en el aula. Un ejemplo bastante claro es el uso de un “carnet de biblioteca” que, al igual que sucede en las bibliotecas ‘de mayores’, será necesario su uso a la hora de coger un libro y llevarlo a casa (préstamo de libros). Esto desarrollará también una autonomía en el niño, sobre todo en el segundo ciclo, que ya no tienen que depender de los padres para que les enseñen el cuento.
Hacer hincapié también en la forma de hacerles llegar a los demás compañeros lo que nos ha parecido ese cuento. Así, verán de un vistazo los libros que más gustan en la clase y los que, seguramente, lleguen a ser los más famosos de nuestro rincón de lectura.
Cuando empiezan Primaria, se les comienza a pedir fichas de comprensión lectora como propuesta al terminar de leer un libro. Se pasó de estas fichas, a unas valorativas donde encontramos esa ventaja: informar a sus compañeros de los libros que más les ha gustado. Dichas fichas valorativas se colgarán en el rincón.
Las actividades de animación cobrarán un sentido esencial en todo esto puesto que así conseguiremos que el interés no disminuya en ningún momento, afianzar un sentimiento de seguridad y confianza en sí mismos (por lo que la autoestima se mantendrá a un nivel adecuado), y sobre todo, mediar entre el niño y el libro de forma motivadora y activa. El niño comprenderá la necesidad de leer y aprender a través de las distintas lecturas que el animador ofrecerá.
Pero, ¿cómo tiene que ser el animador? Ante todo tener una voz y personalidad cálida y entusiasta que haga de la lectura un acto placentero. Pero no bastará sólo con eso pues también tendrá que tener un conocimiento sobre el ámbito literario y sobre la psicología evolutiva de sus niños con el fin de hacerles llegar un cuento adecuado a su momento evolutivo y teniendo en cuenta sus gustos e intereses.
Otra característica fundamental que deberá tener un buen animador a la lectura, será la naturalidad, es decir, poner unos límites a las expresiones, voces y gestos exagerados. Así como un alto nivel de imaginación e improvisación.
La animación de la lectura, se fundamenta sobre todo, en cuatro aspectos: la portada, el título, el tema y los personajes con los que el niño se identificará. Se puede jugar con estos elementos para animar de una manera u otra. Por ejemplo, se puede utilizar la portada para preguntar sobre los personajes que aparecen, el paisaje, los colores… para hacer crecer el interés sobre el libro en cuestión.
Ya vimos unos ejemplos en clase que hicieron meternos en el papel de los niños completamente:
A través de “Un dragón de color frambuesa”, “Diccionario por imágenes de las brujas y hadas” y con “Sí, Sofía”.
El taller de comunicación literario también nos ayudó a ver que el conocimiento de técnicas y estrategias fomenta el desarrollo de la actividad lectora, pudiendo escoger una u otra (y no machacando siempre con la misma).
Al igual que con la LOGSE se implanta una legislación educativa que proclama la existencia de libros en las aulas, es con ella también cuando surge la animación de la lectura. A partir de ésta no se dan listas de libros, sino sugerencias para que el maestro elija si quiere que sus alumnos lean fragmentos o todo entero.
Aunque en general, el profesor tiene libertad en lo que se refiere a la literatura (quitando los clásicos)
Al igual que con la LOGSE se implanta una legislación educativa que proclama la existencia de libros en las aulas, es con ella también cuando surge la animación de la lectura. A partir de ésta no se dan listas de libros, sino sugerencias para que el maestro elija si quiere que sus alumnos lean fragmentos o todo entero.
Aunque en general, el profesor tiene libertad en lo que se refiere a la literatura (quitando los clásicos)
Este bloque me ha hecho reflexionar sobre la importancia que se le debe de dar al rincón de lectura, que normalmente no se le da. En todas las aulas de infantil que he estado, este rincón en realidad se trataba de una biblioteca de aula, es decir, únicamente era un lugar físico donde se situaban los libros en cajas, estanterías… ¿Y dónde queda la ambientación y los soportes literarios? Parece que no importa demasiado. Y eso que se trata de acercarles al lenguaje escrito…
Y en cuanto a la animación a la lectura, me parece muy interesante y cómo ya hice ver en alguna de mis entradas (Burrita de Plata http://latrastiendainfantil.blogspot.com/2010/12/burrita-de-plata.html ) he llevado a cabo alguna que otra estrategia que espero ir perfeccionando con el paso del tiempo.
Perfecto.
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