sábado, 22 de enero de 2011

Ser princesa no es un cuento.

Pero sí, es el título de un cuento.
Seguro que a los niños de la ludoteca les gustaría tanto o más que a mí. Por lo menos, sus reacciones eran de lo más creíbles.
Antes de comenzar a leer el cuento, me limité a hacer un poco el ganso convirtiéndome en Don Raquelo con un bigote de mentirijilla. De repente era un príncipe sacado de uno de sus cuentos favoritos.
Les pregunté sobre los cuentos de princesas y príncipes que conocían. Casualmente salieron los mismos que Ser princesa no es un cuento recoge (además de La bella y la bestia). Creía que los niños iban a colaborar un poco menos porque normalmente las ‘princesitas’ les echan para atrás. Pero la verdad que me sorprendieron gritando como las demás cuentos y más cuentos.
¿Y qué princesa os gustaría ser? Si tuviera que hacer un registro de los resultados, la Sirenita ganaría sin duda alguna.
Comencé a leer el cuento y, fue en la primera frase, cuando me di cuenta de que una de las niñas se iba a sentir especialmente identificada por el hecho de llamarse igual que la protagonista y por la pasión que sentía por todas y cada una de las princesas.
Y así fue. Además miraba a sus compañeros para ver si ellos también habían notado que la del cuento no era nada más y nada menos que ella misma.
Otra de las niñas, cada vez que la protagonista se decidía por otra princesa, ella cambiaba igual de opinión y prefería ser lo que acababa de leer.
El final les hizo sonreír silenciosamente, como si se hubiesen dado cuenta de algo y les encantase la idea. Niñas y niños se dieron por aludidos: “La princesa más bonita de todas” y “que tu príncipe encantado ya debe estar soñando con los angelitos”.
-¿Sabéis ya qué princesa os gustaría ser? (Aquí los niños sí que se mantuvieron más callados)
-¡PUES YO! (fue lo que gritó una de ellas mientras las demás se lo pensaban un poco)
Acabó siendo uno de los cuentos que más veces seguidas leí; por votación suya, claro.
Si os pica la curiosidad de saber cómo se han dibujado a ellos mismos…

En un principio sólo estaba dibujada la figura central (La sirenita) pero le pregunté:
-¿Por qué dibujas a la sirenita?
-Porque es una princesa.
-¿Y tú?
-¡Yo no! ¡No puedo ser una princesa con esto! - mientras se señalaba el babi y ponía cara de asco.
Creo que al final le convencí de que si lo era porque cuando volví a preguntar, ya se había dibujado a ella misma. Eso sí, en tierra. No como la sirenita que puede estar en el agua.








…¡son unas princesitas y unos principitos de lo más auténticos!

Me pareció curiosa la reacción que tuvo un niño más mayor después de leer el cuento:
-¿Ves? Los príncipes siempre tienen que invitar a bailar a las princesas, rescatarlas... ¡qué morro!
Todo un re-ga-la-zo, ¡MUCHAS GRACIAS IRUNE! :)

2 comentarios:

  1. me gusta tu forma de introducir los cuentos en el aula, y de la animación a la lectura que haces
    enhorabuena

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